| La idea de la ascensión hacia un plano superior de espiritualismo es uno de los sueños más persistentes y arraigados de la humanidad, cuyas huellas establecen una enmarañada red de afinidades y asociaciones que atraviesa todas las culturas y las etapas históricas, y enriquece nuestras inquietudes y cavilaciones en torno del sentido último de la existencia. La obra de Delia Solari recrea ese viejo sueño de perfección a través de un lenguaje plástico potente y persuasivo: se trata de una abstracción geométrica modulada en torno de la simetría y el equilibrio que tanto ambiciona nuestro espíritu, resuelta en luminosas gamas de colores, cuya transparencia confluye con la claridad compositiva para codificar la ambivalencia latente en la condición humana, siempre suspendida entre el horror cifrado, como hoy, en guerras y torres gemelas y el ideal de la paz y la armonía universal. Las altas construcciones y el impulso de elevación que recorren como un sello el friso pictórico "Hacia la Luz" y el rico simbolismo de la escultura "Hacia la Armonía", se confunden en nuestra imaginación con el aura remota que ennoblece los templos antiguos: pirámides, pórticos y obeliscos tocados por el misterioso estremecimiento de una sutilísima y hermética vocación cósmica. La obra de Delia Solari ha sido nominada en los Estados Unidos para el Art TV Fine Arts Awards 2007.
Daniel Pérez / Crítico de Arte /
El Libro de Oro del Arte Argentino
Buenos Aires, noviembre 2007
Delia Solari es sin duda una adelantada del arte
abstracto geométrico. En este mundo globalizado donde
prolifera la "cosa banal", demuestra con su pintura
hasta que punto son útiles las demarcaciones en el arte.Pluralidad y color, estructura plástica, líneas tangenciales
que se integran y atraviesan su obra vibrante y gozosa,
atiende al inminente estallido de la creación.
Y en lugar de una pasajera conformidad, su espíritu
potenciado se fusiona con la presencia que intenta
ir más allá.
Esta prolongación, esa vigilancia la encuentra, la ha
encontrado ya, en su registro emocional que ayuda a
sacudir y liberar las capas más profundas del ser humano. Recientemente Delia Solari concreta "Hacia Ia luz"
seis pinturas y una impresionante escultura “Hacia la Armonía”
en acero inoxidable realizadas para el Javits Convention
Center de Nueva York.
Gyula-Kosice
Buenos Aires, junio 2007
Delia
Solari es esencialmente pintora. En sus obras hallamos una estructura
compositiva rigurosa, planteada en una segmentación de planos
geométricos que se configuran, básicamente, a través
del tratamiento del color. En ese sentido, su paleta es rica en
tonos y matices logrando un amplio desarrollo espacial en el plano
pictórico, que da lugar a un marcado dinamismo de las formas.
Su lenguaje expresivo es puramente plástico y tiene un cierto
sentido musical, desarrollando desde su perspectiva actual un vínculo
entre la imagen pictórica y la múscia siguiendo a
una larga lista de artistas que, encabezada, tal vez por Kandinsky
y por Schoenberg ha establecido una asociación artística
de múltiples abordajes perceptivos y simbólicos.
Fermín Fèvre
Crítico de Arte, Revista Arte al Día, 2005
"¡Qué riqueza y que variedad en
los temas abordados! Desde las más ingeniosas combinaciones
de figuras geométricas hasta relaciones entre la música
y la pintura, desde los problemas de la luz hasta la resonancia
y la armonía de los colores, desde la ternura y el aspecto
sensible de las imágenes hasta la visión de un movimiento
cósmico, todo ha sido tratado con inteligencia, con fuerza
y con fervor en el diálogo de Delia Solari con el universo."
IONEL JIANOU
Profesor Honorario de Historia del Arte
Asociación Internacional de Críticos de Arte
Sociedad de Gente de Letras Sindicato de Escritores
Pen Club Francés Internacional
Academia Americano- Rumana de Artes y Ciencias Sociedad Brancusi
Internacional
París-Francia-Febrero 1990
"Arquitectura de formas de volúmenes rigurosos. Delia
Solari demuestra ser una colorista de calidad, que sabe que embelleciendo
demasiado los colores éstos pueden convertirse en señuelos:
por su método de trabajo ella no responde a la necesidad
de respetar el rigor de las estructuras. Tratados en gamas tonales
los colores parecen hundirse el uno en el otro, amalgamarse mejor
y unirse en una clara armonía de luz, como tamizada, surgida
del interior mismo del cuadro. Así modulados, así
unificados y gracias a sabias transparencias, los colores son sinónimos
de acordes perfectos y la luz que los baña, que los transforma
en valor. La obra de Delia Solari llega entonces a la plenitud,
a la serenidad casi mística, como la que fluye de los vitraux
de las catedrales y que nos transportan más allá de
la envolvente magia pictórica."
ANDRE VERDET
Crítico de Arte. Saint Paul de Vence. Francia.
Abril de 1987.
"La Galería The Embassy, que dirige Gina García,
continúa acertadamente su presentación de exposiciones
con pintores latinoamericanos de calibre.
La obra de la artista argentina Delia Solari fue un capítulo
refrescante, semanas atrás; en digno exponente de la asociación
de lo puramente figurativo con elementos arquitectónicos,
jugando con rostros, paisajes y naturalezas muertas, de forma original
y acertada en la composición. Su mayor logro, empero, radica
en el uso particular de la luz y el color, que le conceden a la
obra una brillantez peculiar y un carácter alegre y decorativo
a la vez."
LUIS FELIPE MARSANS
Diario Las Américas
Miami- Elorida 1990
" Para una artista escribir un libro sobre su propia obra,
las razones que la mueven y motivan, es un acto de reflexión
y de madurez. Significa volcar en un lenguaje distinto al de su
expresividad ese universo de razones, por las cuales se llega a
la creación. En este caso, Delia Solari no solo pone de manifiesto
su actitud reflexiva frente a la obra artística de la cuál
es protagonista, sino que también da a conocer su visión
del arte en general, insertado en la realidad social y en el mundo
de la creación de valores.
A ser ella misma una representante de la abstracción geométrica,
profundiza también sobre esta línea estética.
Conceptos acerca de la estructura, el color, la creatividad, lo
racional y lo sensible en la pintura, así como los vínculos
que encuentra entre ella y la música, construyen etapas en
la lectura de este libro presentado con la solvencia habitual de
Ediciones Gaglianone."
FERMÍN FEVRE
Diario Clarín
1989
"Delia Solari denomina a su estilo de pintura "estructuralismo
planimétrico sensiblé' que se caracteriza por una
composición organizada, formal y totalmente en función
de planos geométricos atendiendo a los elementos sensibles
o emotivos, especialmente a través del tratamiento del color.
Su paleta es rica en verdes ácidos, amarillos, azules, violáceos
que utiliza sincronizadamente para desarrollar sus juegos espaciales
y estructuras dinámicas. Su línea no adhiere a la
frialdad y rigidez de la línea geométrica perfecta.
Su pasión por la música la condujo a elaborar una
simbología mediante la cual trata de representar ciertos
aspectos de la misma, lo que constituye un desafío con múltiples
posibilidades de resolución. Coincidentemente con la inauguración
de su exposición en Soudán, que cierra el 14 de mayo,
presentó su libro "Enunciados Estéticos",
en el que desarrolla la descripción de sus procesos interiores
y sus objetivos estéticos. Magníficamente editado
por Ediciones de Arte Gaglianone, prologado por Osiris Chierico
es un tratado acerca de la abstracción geométrica
basado en las conclusiones a las que ha Ilegado Delia Solari en
las pautas que aplica en su obra creativa. Los diferentes ítem
están profusamente ilustrados, lo que le otorga un carácter
eminentemente didáctico."
LAURA FEINSILBER
Diario Ambito Financiero
1989
"Acaso la hayan llevado a esto - una singular experiencia
que está más allá de lo probable con los 5
sentidos fîsicos, pero apelando a ellos, y a los otros su
constante búsqueda- traducida en cambios paulatinos, y cada
vez mejores y haber querido confiar a la forma, no imprecisa pero
si sugerida antes que rotundamente manifestada, y el color que en
sus manos pasa a ser un elemento de cualidades tímbricas,
un sentido que trasciende netamente la materia, que la sobrepasa,
en una poesía visual levísima pero certera, muy dulce
pero no por eso frágil, y abierta a la luz, el aire, incluso
a la que podría denominarse claridad de la sombra, lo cual
confluye en cuadros que son, en él fondo, estados de ánimo,
pero cuyo lenguaje, por lo abierto y sin fronteras, pasa a ser universal,
e incluso ciertas veces, declaradamente metafísico..."
CÉSAR MAGRINI
El Cronista Comercial
1989
'... Pintora argentina Delia Solari. Sus obras en la O.E.A., abstrae
la realidad de impresiones tenues de luces y sombras aprendidas
de los grandes clásicos, pero su sentido lineal y geométrico
la ubican como continuadora del cubismo. Solari aporta sutileza
en el color, ya que demuestra seguir un cuidadoso estudio de la
paleta cromática, la cual se basa en la gran riqueza de colores
y sus derivados. Su obra refleja una mente analítica y cauta,
da la sensación de ocultar una luminosidad que se torna evidente,
que se encuentra latente, palpitante, detrás de los elementos.
Crea presión y estructura en el lienzo, integrando la composición
de colores en un balance de exquisito deleite."
LATINO NEWSPAPER INC. P.O. HOX 43284.
Washington D. C:
Septiembre 4, 1984
"...Respaldada por un lúcido reconocimiento de los fundamentos
sobre los que se basa la pintura contemporánea - cita entre
sus preferidos a Rembrandt, Leonardo Da Vinci, Turner, Monet, Picasso,
Branque y Kandinsky-, esta pintora resuelve sus imágenes
en la realidad bidimensional del espacio plástico sin traspasar
los estrictos límites de su propuesta abstracta, un refinado
código de ritmos lineales en el que las rectas y curvas se
estructuran armoniosamente, para integrarse a una rica gama de tonos,
entre los que predominan los amarillos, los ocres, azules y verdes.
El amplio juego de los ritmos lineales, que sostiene e integra la
variedad de timbres tonales, inteligentemente graduados y unificados
por las transparencias y por un sentido de la luz con reminiscencia
de los vitrales góticos, conforma imágenes que pueden
definirse en dos palabras: musicalidad y energía..:'
OSVALDO SEIGUERMAN
Revista Actualidad en el Arte 1988
"Con el desarrollo de sus enunciados estéticos, Delia
Solari ha redactado un valioso tratado a la vez didáctico
y testimonial, que reformula el proceso de una experiencia particularmente
ardua y compleja: el protagonismo de la geometría, implícita
o explícita, en la creación artística, en la
enunciación de una realidad pl5stico-visual. Ella expone,
analiza, desde sus orígenes mismos lo que ella llama "una
teoría personal del hecho artístico basada en la propia
experiencia. De allí su incuestionable valor, la significación
de su aporte como sistema, como método frente a la necesidad
de revelación de una realidad regida por el pensamiento,
por el razonamiento, por la inteligencia, por la racionalidad, enriqueciendo
así con este volumen útil y bello, el mondo del arte"
OSIRIS CHIERICO
del Prólogo de Enunciados Estéticos - 1988
"...Delia Solari libera su capacidad imaginaria hacia otras
propuestas cromático luminosas. Una visión lírica
de arquitectural intensidad, amalgamada entre la dinámica
lineal y el entramado textural lumínico...en un lenguaje
más libre, alejado de rigurosas precisiones formales. El
cambio es positivo y apunta a crear con la materia, una exploración
de fuerte impacto visual y táctil. La luz, antes tamizada
y velada superficie de transparencias hoy surge de las entrañas
del material coloreado y del espesor de la superficie, que se convierte
así en receptáculo reflejante en expansión
ilimitada.
El espacio se dinamiza, modulado por el color, y por el atravesamiento
de una fuerza línea, que juega a sostener una estructura
flotante y pluridimensional. Más libre, y con mayo riqueza
expresiva, este período pictórico posee al decir de
su crítico prologuista Ionel Jianou, "la visión
de un movimiento cósmico". Es en la necesidad de orden
y de equilibrio donde la artista percibe y proyecta el impulso interior.
"vitalidad, fervor, de la función creadora de la luz',
sigue diciendo el crítico, y sostenemos que, en esta muestra,
se hace presente un claro sentimiento de no estar sujeta más
que a las leyes creadas por su actual espontánea capacidad
creativa, exaltada ahora, a niveles inusuales, en el marco de su
total productividad artística."
ROSA FACARO
Diario Clarín
1991
"Un notable cambio se advierte en et proceso evolutivo seguido
por Delia Solari, de quien se exhibe un buen conjunto de pinturas
en Soudán (Arenales 964). Mantiene la estructura geométrica,
no las formas cerradas, que se deciden por la continuidad de sus
contornos. Liberó el trazo y sensibilizó la superficie
de sus cuadros mediante una avisada aplicación de color.
Su camino sigue siendo el de la no figuración geométrica,
pero entendida ahora como un sistema de composición explícito
e implícito que interrelaciona las partes e interpenetra
dinámicamente forma y fondo."
ALDO GALLI
Diario La Nación 1991
"De una pintura geométrica, alguno de cuyos testimonios
no pasaban de estudio sobre color y la reacción de la luz,
ha arribado en este momento Solari, a planteos más sueltos
que son logros visibles que nos alegran. En la vertiente geométrica
encarada por la pintora - y teórica a la que se debe un volumen
de interesante información técnica-, parece hoy estar
agazapada, a la cual el informalismo no es ajeno. Por esa línea
Solari estamos convencidos de esto- hallará "lo suyo,
lo que todavía intenta decir. Imperiosamente necesita hacerlo."
ALBINO DIEGUEZ VIDELA
Diario La Prensa 1991
"Lo que Delia Solari ha estado fundamentalmente trabajando
es con eso que constituye el mayor desafío para todo artista
plástico, la luz, hasta convertirla gradualmente en la materia
prima de sus cuadros, investigándola incluso en sus implicancias
metafísicas. Y siguiendo un camino de riguroso despojo en
sus medios expresivos - lo que hace que sus cuadros se vuelvan más
y más elocuentes cada vez- lo que equivale a estar hablando
de espiritualización, que sencillamente deslumbra, y que
hace de esta retrospectiva una exhibición con mayúscula.
También se advierte, recorriendo lentamente lo expuesto,
y acaso como consecuencia de ese asedio de la luz, desentrañada
y desnuda en sus enigmas, de qué manera la pintora ha ido
otorgando mayor importancia a lo tonal, que en los tramos más
recientes de su produccìón cautiva, en ciertos sectores
de la composición- rigurosamente equilibrada siempre- como
ardiendo dentro de sí mismo."
CESAR MAGRINI
Diarìo El Cronista Comercial 1990
Delia Solari: At Velázquez, Maipú 932, this exhibition
of still-life flowers, fruits, portraits, figures and landscapes
(in oil) by Delia Solari is realized in luminous transparencies
of light. Especially successful is a large painting "En Familia",
where she has coordinated a group of figures abstracHy, using lemon-yellows,
reds, greens and browns. The triangle of light bathing the central
figures is a prism of golds and light greens radiating upon and
diluting the figures to left and right The painting is pure poetry
and probably the loveliest in the show. It was realized with much
love, thought and effort. Delia has a delicate flowing feeling in
the flowers and landscapes. Her use of corats and browns is exquisite.
In all of her works there is sensation of deep inner peace and happiness."
THELIA CONRAD BEHAR
Diario Buenos Aires Herald
"There are several exhibitions worth seeing in the Socorro
Church area. Amongst them we have Delia Solari's. I hadn't cared
too much about this artist's previous output (which doesn't mean
I brand it as bad. I just failed to be moved by it, to get the message)
bat in her present one woman show (Soudan, 960 Arenales St.) she
has come up with a series of interesting, dynamic and vigorously
painted works. She cleverly combines straight lines, angles, planes
and transparencies with which she creates unreal skycraper townscapes,
which could also be taken for stained glass windows for a church
in space. The cotoors are vivid but, for this writer at least, she
overdoes the use of browns, which seem misplaced in the kind of
desings she makes."
ALFREDO CERNADAS QUESADA
Diario Buenos Aires Herald
1991
Delia Solari y la música de la luz
viviente
La racionalidad geométrica de la teoría se pone al
servicio de una búsqueda de significado universal volcada
sobre la tela principalmente por medio del diálogo de Solari
con esta luz dadora de vida, una luz que parece brotar de la pintura,
iluminándola con el brillo multifacético y multicolor
del caleidoscopio de un niño. Es en esta tensión entre
una fascinación infantil por una infinita variedad de formas
y colores y el control estricto sobre una composición geométricamente
– casi matemáticamente – concebida, que Solari
busca su tema: la unidad de una realidad a la vez racional y sensual.
Ya en 1989, Delia Solari había elevado esta tensión
a la categoría de método a través de la publicación
de Enunciados Estéticos (Ediciones Gaglianone), su propio
manifiesto sobre el arte de pintar. Allí reconoce su deuda
con la tradición de Mondrian, Kandinski y Klee y ofrece su
interpretación de la mareante progresión de movimientos
artísticos del siglo XX de los que ve emerger su obra: una
drástica oscilación entre dos polos a medida que el
artista explora los extremos de lo sensual-subjetivo y lo geométrico-objetivo
en el marco de su nueva libertad creativa. Es característico
del enfoque altamente intelectual de Solari el que idee una ponderada
terminología para expresar estas direcciones opuestas en
su propia obra, dividiéndola en “estructuralismo planimétrico
sensible” y “racional”. Pero el libro revela que
Solari es una autora inteligente y expresiva, una artista plenamente
capaz de expresar por medio de la palabra los fundamentos, así
como las aspiraciones de su obra pictórica. Tanto más
elocuente resulta entonces la negación del lenguaje, tanto
verbal como figurativo, que su obra representa. Desde más
allá de los planos translúcidos de sus composiciones,
surge el resplandor de un innegable compromiso y convicción,
un urgente deseo de comunicar una vivencia interior que es tal vez
el rasgo más inmediatamente llamativo de su obra; es también
el rasgo que la pone en una clase aparte entre sus contemporáneos
y sus predecesores de la escuela constructivista y de otras escuelas
formalmente geométricas dentro de la pintura abstracta.
La obra de Solari documenta una vida entera en pos de la idea de
que es posible comunicar convicciones esencialmente humanas e intrínsecamente
personales utilizando solamente la línea, el color y la luz
– del mismo modo en que un compositor evoca un espectro completo
de emociones humanas, y aun de progresiones narrativas, solamente
a través del sonido, el ritmo y el volumen acústico.
La analogía con la música no es de ninguna manera
un invento de este crítico, ni es tampoco un mero reflejo
de la afinidad declarada de Solari con el pensamiento y la obra
de Vassili Kandinski – a quien cita cuando escribe lo siguiente:
“Casi en su totalidad, la música ha constituido siempre
el arte que utiliza sus materiales propios para manifestar la vida
interior del artista, creando una existencia única, y no
para reflejar o reproducir fenómenos de la naturaleza”.
La música es más bien un principio rector y una experiencia
fundacional en la vida y el arte de esta artista: educada en principio
en la música, sólo descubrió su vocación
por la pintura siendo ya adulta y madre. La música la acompaña
constantemente mientras trabaja en su taller, siendo una fuente
de inspiración tanto “sensible” como “racional”.
El lenguaje de la pintura no es un lenguaje figural para Solari,
sino que es más bien un lenguaje musical, el lenguaje de
contraste y armonías que existe en el nivel de la percepción
humana que se presume universal. No es un tema que le concierna
a la artista el que este nivel exista o no; su obra de toda una
vida es, en cambio, testimonio del poder que se deriva de creer
que sí existe; la fuerza creativa y el vigor de sus pinturas
las transforma, a su vez, en testigos convincentes.
Estas pinturas evocan una “música de las esferas”
captada por el oído interior de la artista y transformada
en espacio, color y luz; hablan en susurros de una brillante, tintineante
unidad matemática que impregna e ilumina el caos de la experiencia
humana – pero sin negarlo ni obviarlo. Cada pintura tiene
un inconfundible centro de gravedad que la mayoría de las
veces es también su fuente de luz, una luz que emana de más
allá de los planos de color entrelazados y superpuestos y
parece crear la pintura misma: reflejada y refractada, brincando
y rebotando de un plano a otro, produce colores translúcidos
en tonos complementarios junto con escalas cromáticas cuidadosamente
controladas. Esta luz es la protagonista de la pintura; es su verdadero
creador. Revela el diálogo entre la artista y su fuente de
inspiración, y a través del rechazo, inherente a sus
formas geométricas, de toda particularidad, transmite la
sugerencia de la existencia de un creador trascendente, que no es,
en última instancia, una afirmación sino el hecho
mismo de la vivencia de la pintura por parte del espectador.
En definitiva, entonces, la variación infinitamente exuberante
que hace Solari de la unión geométrica entre la luz
y el color se convierte en algo así como un sutil argumento
en favor de la existencia de Dios. De esta forma, curiosa si no
paradójicamente, Solari nos muestra en qué punto la
trayectoria del arte abstracto contemporáneo se remonta hasta
más allá de la revolución mimética del
Renacimiento para llegar a la representación espiritual del
mundo medieval. Sus pinturas no son ventanas en el sentido que le
daría el teórico renacentista de la perspectiva, Alberti
– aberturas ilusorias hacia el mundo fenoménico –,
sino más bien en el sentido contrario simbolizado por los
vitrales de las catedrales medievales: no son aberturas sino pantallas.
Transmiten una profundidad y una luz infinitas que trascienden su
plano de existencia. Su color y su línea refractan y filtran
una luz pura, una luz divina, para que pueda ser percibida por el
ojo humano. Estas “ventanas” convierten la refracción
primaria de lo desconocido en forma y experiencia sensorial, captando
los elementos universales básicos de dicha experiencia: la
línea, el plano, el color y la profundidad; mientras que
la combinación de éstos, a su vez, sugiere lo relacionado
con el tacto y el olfato, nuestras impresiones sensoriales con mayor
contenido específico. Las ventanas de Solari, sus “composiciones
planimétricas estructuralistas”, se asemejan mucho
a la plasmación de la esencia del pensamiento de Tomás
de Aquino, a la vez que están inconfundiblemente impregnadas
con el lenguaje visual de nuestro naciente tercer milenio.
Pero esta elocuente voz femenina en el mundo predominantemente masculino
del arte abstracto demuestra una afinidad aun mayor con una voz
diferente de la Edad Media: la de Hildegard de Bingen. También
la prolífica obra de la “Sibila del Rin” surgió
de un compromiso interior de servir como instrumento musical, o
como la “voz de la luz viviente”. Registró sus
experiencias en voluminosos tratados modelados por un lenguaje complejo
y visualmente recargado. Pero tal como Delia Solari, no era una
espiritualista pura. La visionaria, teóloga, compositora,
médica – y posiblemente hasta pintora – no era
menos multifacética ni estaba menos fascinada por el mundo
fenoménico que la quintaesencia del “Hombre del Renacimiento”,
Leonardo da Vinci. Por lo tanto es apropiado que las pinturas de
Solari parezcan ofrecer una expresión en forma visual del
extenso diálogo místico – y musical –
de Hildegard. En la actualidad Hildegarde es conocida no tanto por
los tratados en latín sobre la teología altamente
individual que ella misma acuñó sino por su expresión
no menos original en el lenguaje universal de la música.
Y así finalmente surge la sugerencia de un título
a todas luces apropiado para la obra de su sucesora del siglo XXI:
El diálogo de Delia Solari con la música de la Luz
Viviente. "
MORGAN POWELL, PHD, Es historiador de medios visuales
y orales y colabora como crítico en la prensa europea y norteamericana.
“La Obra de Delia Solari se destaca por la
fidelidad a un repertorio artístico que le permite la creación
a través de múltiples variaciones. Sus planos geométricos
se diversifican en diferentes direcciones con un profuso empaste
de color. Esta transformación de los elementos plásticos
multiplica su esencia y destaca para su lectura la relación
entre la emoción y la reflexión sobre su sentido.
En su trabajo “Sinfonía Cálida “, el protagonismo
se reparte entre la intensidad centralizada de la iluminación
y las franjas diagonales que la atraviesan. La luz que parece concentrarse
en una figura cuadrangular, se despega del fondo generando energía
y vitalidad. Este núcleo emerge de una oscuridad solidamente
construida, que acentúa su fuerza. Son varios los elementos
que se destacan y al mismo tiempo se diferencian por calidad tonal
cruzándose unos con otros, inventando direcciones y sugiriendo
profundidad. Como su título lo indica, “Sinfonía
Cálida “ transmite con armónico acorde un sentimiento
de colores que se manifiestan al unísono, concibiendo una
original composición. “
Julio Sapollnik
En el Libro “El Arte Argentino Hacia el Mundo”
Ediciones Institucionales
Hacia la Luz
El monumental conjunto que presenta Delia Solari propone un nuevo
paradigma de convivencia. Hacia la Luz es un políptico con
diez pinturas de grandes dimensiones, y cada una con un título
más que elocuente: Construcción, Deconstrucción,
Renacimiento, Reflexiones, Unión (I, II, III y IV) e Impasse
(I y II). La anécdota figurativa puede aludir a un hecho
histórico concreto, pero a la vez lo trasciende. En esta
obra, Delia expone la secuencia de un ciclo vital que parece regir
la vida de los hombres, los pueblos y el universo. Todo lo que el
hombre construye a diferentes escalas, sea una casa, una empresa,
una familia o una gran ciudad parece tener un momento de alcance
máximo, de cúspide insuperable, como la que alcanza
el alpinista. El microcosmos y el macrocosmos han probado ser dinámicos
-tanto en la física cuántica como en la mística
oriental- y por lo tanto ninguna situación es permanente
y todo es cíclico. Algunas veces parte del proceso se entiende
como destrucción y resulta doloroso; otras, se puede entender
como crisis u oportunidad para el cambio. Después de la catástrofe
viene el Renacimiento, como cuando el volcán explota y más
tarde la lava fertiliza la ladera. Entonces puede sobrevenir la
reflexión sobre el hecho, despojarse de prejuicios y aprioris
para tratar de entender el verdadero entramado de los acontecimientos.
En la obra de Delia hay aspectos oscuros y luminosos; la artista
siente suyo el dolor de los demás porque ella es todos y
desde ese abismo sombrío saca las fuerzas para poder elevarse.
El dolor es una katábasis (descenso al infierno) para el
héroe que debe seguir su camino hacia la felicidad. Pero
el héroe no está solo, tiene compañeros y adversarios,
amigos que traicionan o enemigos que se hacen alianza con él.
La vida en comunidad, sea el núcleo familiar, el barrio,
la ciudad o la nación tiene sus aristas punzantes y exige
un ejercicio de convivencia y de respeto por el otro, por el diferente.
Este es el planteo que hace la artista en su escultura Hacia la
Armonía, de acero inoxidable, un grandioso escalonamiento
de estadios que arrancan en la autonomía del individuo (la
base), asciende por módulos más o menos complejos
(la vida en comunidad) para finalmente limar asperezas y llegar
a la forma perfecta de la armonía, la esfera. Estar en armonía
con uno mismo para poder entender a los demás y estar en
paz con la humanidad para poder reunirse con el Todo es la declaración
de principios que subyace en esta escultura.
Las pinturas y la escultura creadas por Delia Solari constituyen
la aspiración de una nueva forma de vida entre los seres
humanos. Entre los cuadros mayores, la artista coloca cuadros más
angostos que funcionan como vinculantes, no en vano cada uno se
llama Unión. Delia Solari ha creado un conjunto pictórico
y escultórico como una propuesta para repensar el universo
y la humanidad como una trama infinita urdida por un misterioso
inefable que metafóricamente llamamos Luz.
Julio Sánchez (*)
(*) Licenciado en Historia del Arte, crítico de arte,
curador independiente y docente universitario.
Fue en Alemania central y a comienzos del siglo XX, aunque figurativo,
que
el expresionismo nació como nueva empresa estética.
Pocos años después
fueron los rusos -no confundir con los soviéticos, históricamente
posteriores- los que experimentaron las perspectivas de esa escuela
con los
postulados de la geometría. La autora de esta tela, que usualmente
trabaja
dentro de los lineamientos de la abstracción, intenta con
este cuadro suyo
nuevos horizontes expresivos; una manera distinta de la que han
frecuentado
otros artistas.
Porque toda su obra trasunta -y esto es muy positivo- originalidad
en la
composición, equilibrada y singular, y cimentada en el apropiado
entrecruzamiento de distintos polígonos -cuadrados y rectángulos;
ni por
equivocación una ondulante línea curva- que van edificando
un meditado paso
tras el otro, y con una impecable perfección, en cuanto se
refiere al
diseño, que no es sólo lo que estipulan las reglas
de la geometría, sino
honda y predominantemente artística.
En cuanto a los pigmentos, muy acertados en su aplicación,
contribuyen con
su sugestivo aporte -no puede disimularse la definitoria sensación
de
acallante frescura
que despiertan las zonas más claras de la obra- y son el
complemento ideal,
que eleva todavía más la belleza de la tela en su
más gravitante hermosura.
César Magrini, 2008
En la producción de Delia Solari, hay siempre una "armonía
sinfónica" que desdramatiza los opuestos en inteligentes
decisiones. A través de un magistral y dinámico juego
de líneas rítmicas, en sus composiciones se despliega
una infinidad de sutiles matices cromáticos que dan vida
al principal elemento visual que pone en cuestión: la luz.
En "Reflexión lineal", esta luz se representa
cual rayos que irrumpen, con gran vitalidad y energía, una
sólida oscuridad, hasta encontrar en ella un punto, un límite
que la absorbe, pero que también la devuelve a su medio
en una reflexión especular. Los planos de colores se acarician,
se unen y se penetran; se sustraen, se yuxtaponen y se intersectan,
y los módulos se repiten en variados recursos visuales -espacio,
posición, tamaño y dirección- que brindan
unidad a la diversidad de sus formas. De este modo, sin siquiera
acercarse a la fuente de luz que evocan, las geometrías
de Delia Solari trascienden todo sentido abstracto y representativo,
en un movimiento puramente espiritual que guarda para sí un
misterio que estimula las más gráciles vibraciones
del alma. Como explica Kandinsky en "De lo espiritual en el
arte", "la última instancia siempre es la sensibilidad".
Mara
De Giovanni
Crítica de Arte
Diciembre 2009
Delia Solari
“Pincelada tras pincelada se va construyendo la imagen en
el espacio propuesto por la artista. La vivaz superposición
de líneas y planos convergen en una real sinfonía
de colores, que bien describe Delia Solari. La abstracción
tiene un relevante mensaje para quien quiera descubrir, esa segunda
lectura que nos acerca al mundo contemporáneo del arduo
trabajo y perfeccionamiento técnico. Rectas que vienen,
se multiplican, se aproximan y se distancian, fuertemente atrapadas
por los tonos desbordantes de vida y seducción que la artista
acerca al espectador. La inmediata superposición de formas
da un realce a la pintura, que invade plano tras plano una verdadera
batalla de pigmentos muy bien seleccionados como claroscuros impactantes.
Al observar "Sinfonía Abstracta", sentí que
en ella habitaban muchos trabajadores escondidos que martillaban
todo el tiempo, subidos a invisibles andamios, tratando de realizar
una construcción, con destellos de luces en una gran ciudad
que vive de noche y sueña con llegar a la cima. Láminas
de acero, mucho concreto y vidrios suspendidos, que llegan a perpetuarse
tan gráficamente a lo largo de la realización de
la presente obra artística. Indudablemente la autora de
esta creación puede considerarse una académica del
arte.”
Prof. María Tamara Revythis
Crítica de Arte
Del Libro “El Presente del Arte Argentino, sus referentes”
Diciembre 2010
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